Con aplausos y al grito de ¡radicación, radicación!, los pobladores y pobladoras del Macrocampamento Balmaceda de Antofagasta finalizaron la primera reunión del proceso de participación ciudadana que ellos solicitaron para poder incidir en la evaluación ambiental del proyecto de distribución eléctrica Nueva Subestación Guardiamarina 110/23 – 13 kV, que acusan tiene una afectación directa sobre sus sistemas de vida y costumbres.

La reunión, realizada al atardecer de ayer miércoles en el Macrocampamento Balmaceda, fue organizada por el Servicio de Evaluación Ambiental y contó con la asistencia de profesionales de la empresa que está a cargo de la ejecución del proyecto, y tuvo por propósito explicar la forma en que se desarrolla la participación ciudadana, así como proporcionar detalles técnicos y de impacto ambiental y social de la instalación eléctrica.

Ánimo Positivo

Los pobladores y pobladoras del Macrocampamento finalizaron la junta con una sensación favorable y positiva para su propósito de radicarse en los terrenos donde han edificado sus viviendas, ya que pudieron oír de parte de los profesionales de la empresa a cargo del proyecto y del Seremi de Energía de Antofagasta, Aldo Erazo Aracena, quien se encontraba presente de manera no oficial, que las líneas de alta tensión que pasan por sobre los terrenos serán sacadas y cambiadas varios kilómetros hacia el oriente, lo que interpretaron como un hecho que terminará con una condición de riesgo que les afecta, y que fue el motivo por el cual el gobierno de la Nueva Mayoría sacó a varias familias y las instaló en el Barrio Transitorio,  en el sector de La Chimba.

Representantes de la empresa explicaron que en el mes de mayo se generaron bases para un nuevo proyecto que correría las tres líneas de alta tensión y construiría una sola línea varios kilómetros cerro arriba. Dicho proyecto ya está en licitación pública y será adjudicado en febrero del 2020. Ante las palabras de la representante de la empresa, el Seremi de Energía confirmó que, “Ese proyecto ya está aprobado por el Coordinador Nacional Eléctrico y se va a desarrollar de aquí a tres años más.” Conluyó que, “sí, se va a correr la línea, eso es efectivo.”

Hasta avanzada la reunión, los pobladores pensaban que la subestación eléctrica vendría a aumentar el riesgo que implican las torres con cables de alta tensión, complicando con ello sus aspiraciones de radicarse en la zona, pero ahora continuarán adelante con el proceso de participación con un optimismo renovado, pues interpretan que la decisión de ejecutar un proyecto que erradicará las torres eléctricas del sector, es el resultado del inclaudicable espíritu de lucha y de unidad que han tenido para ejercer el derecho que les corresponde como seres humanos para ocupar la tierra, construir un hogar y darle dignidad y protección a sus familias.

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